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jueves, 2 de julio de 2009

Zelaya, Chávez y la democracia de ida y vuelta


Considero absolutamente condenables los métodos antidemocráticos empleados para usurpar la Presidencia del Gobierno de Honduras a Manuel Zelaya. Creo que hasta ahí la comunidad internacional de forma abrumadora está de acuerdo. Ahora bien, igualmente me parece un poco precipitada y poco ajustada a la realidad la respuesta de esa misma comunidad internacional ante el nombramiento de un nuevo Gobierno en Honduras. Me explico.

De entrada, aunque estoy convencido de que la legislación hondureña puede iniciar un proceso de destitución presidencial sin necesidad de que medien las armas, parece evidente que Zelaya estaba, como se dice popularmente, jugando con fuego. La convocatoria de una consulta popular, al más puro estilo chavista, para prolongar su mandato no contaba con el respaldo constitucional necesario. Sin embargo, contraviniendo el rechazo de los demás poderes del estado de derecho, el depuesto gobernante se empeñó en poner en marcha un proceso electoral absolutamente ilegal al que luego, desbancado y en suelo costarricense, denominó “encuesta”.

Si nos retrotraemos un poco más en el tiempo, vemos que esta “encuesta” ha sido el desencadenante de una continuada actuación política poco acorde con esa democracia que ahora pretende abanderar Zelaya y sus compinches bolivarianos. Recordemos que Manuel Zelaya es elegido para gobernar su país como candidato del Partido Liberal de Honduras (PLH). Hasta donde me alcanza el entendimiento, lo de “liberal” casa bastante mal con el socialismo hacia el que giró repentinamente este personaje. Para que lo entiendan mejor les diré que el PLH se afilia a la Internacional Liberal, a la cual pertenece Convergencia Democrática de Cataluña, por ejemplo.

Esto nos lleva a certificar el profundo rechazo popular que Manuel Zelaya venía cosechando, principalmente entre sus votantes los cuales, a todas luces, se sentían engañados. La misma aversión que parece sentir un importante número de hondureños hacia una posible vuelta del desbancado líder.

En este sentido, no estaría de más que, como advierto al principio de estas líneas, la comunidad internacional se tome un poco más en serio este asunto y consulte a los innumerables diplomáticos destacados en Honduras, cuál es la realidad del apoyo popular hacia el nuevo Gobierno instaurado tras el golpe. Porque pudiera ser que un regreso fallido de Zelaya, resultase mucho más peligroso que esta transición que va a vivir Honduras a lo largo de los próximos meses. Recordemos que, a día de hoy, no se ha producido ni una sola baja humana por causa de este incidente, de acuerdo con lo que nos vienen reportando puntualmente las agencias internacionales que operan en el país.

No podemos decir lo mismo del episodio que hace menos de un mes se vivió en Irán. Parece ser que aquí la comunidad internacional, salvando las diferencias, ha preferido guardar silencio ante la sangrienta represión contra los civiles que se han manifestado contra el pucherazo electoral. El cual, por cierto, el propio régimen iraní ha reconocido pero ha menospreciado, para gran regocijo de los que ahora, en el caso de Honduras, se rasgan las vestiduras y pretenden dar lecciones de democracia.

Con este panorama, se me antoja que esto de la “democracia” es un término que empieza a estar al vaivén de los intereses del momento. Sobre todo para aquellos políticos de comprobado pasado golpista y contrastada vocación dictatorial, a cuyo rebufo no ha dudado en situarse Manuel Zelaya, desafortunadamente para el pueblo hondureño que es el que está pagando las consecuencias.

sábado, 6 de junio de 2009

Lo que nos jugamos en las Europeas


Este domingo los españoles estamos llamados a las urnas una vez más. Han pasado un año y tres meses desde que acudiésemos a elegir a nuestros representantes en los poderes nacionales Legislativo y Ejecutivo. El pueblo habló y prefirió creer en la promesa del “pleno empleo” de un partido que, doce meses después, tornaba en récord de desempleo aquella promesa electoral. España ha pasado de tener un índice de desempleo del 10 por ciento a acercarse al 20 por ciento en doce meses.

A pesar de que todos los indicadores económicos nacionales e internacionales ya avisaban de que la crisis era un hecho, había que negarlo. Estábamos inmersos en una campaña electoral y, si en período entrecampañas se pueden decir ocurrencias como que “un feto es un ser vivo, pero no un ser humano”, imagínense lo que puede dar de sí un político en plena faena para intentar arañar votos. Bueno, a las pruebas me remito.

Muchos dicen que esta ha sido “la peor campaña electoral de la historia democrática de España”. Yo no lo creo, sinceramente. Somos olvidadizos y se nota. Desde la campaña electoral de las elecciones generales de 1993, en la que los doberman hicieron irrupción con fuerza, esto es, la televisión como medio preponderante del debate político, ya todo va siendo igual o muy parecido.

Pero volvamos a las elecciones. Porque este sufragio, que no nos engañen, se vota en España. Sí, se vota igualmente en Francia, Italia, Luxemburgo y hasta en Polonia, pero a nosotros lo que nos interesa es lo que se dilucida mañana aquí en nuestro país. No, no son los 50 escaños al Parlamento Europeo, por cierto, el total son 785, así que no creo que importe mucho que el PSOE saque uno menos que el PP, o viceversa, para esa suma total. Algunos papanatas, durante estos días, han dicho que el 70 por ciento de las leyes que nos rigen se aprueban en Europa. Seamos sinceros, ¿qué ley que afecte a nuestra vida cotidiana de verdad se aprueba en el Parlamento Europeo?, ¿la Ley del aborto?, ¿la de la enseñanza?, ¿la del Impuesto sobre la renta?, ¿la del PER?. Hasta las decisiones autonómicas tienen más influencia en nuestro día a día que lo que se aprueba en Europa, sino que le pregunten a los catalanes o los baleares.

Lo que se juega en estas elecciones es la posibilidad de que los ciudadanos españoles reconozcan que hace un año votaron creyendo en un escenario ilusorio. No todos lo creyeron, eso sí, pero muchos se tragaron el cuento, seguramente pensando en los presuntos 400 euros de rebaja en el IRPF, o creyendo que la Ley de Dependencia se iba a poner en práctica. Otros quizá vivían aún embelesados por los diez años de crecimiento y bonanza que nos precedían, artificialmente prolongados a base de gasto público desmesurado.

En estas elecciones podemos, con nuestro voto, revertir la situación y decirles claramente a estos gobernantes, que nos han mentido sistemáticamente, una de dos, o cambian su actitud y comienzan a realizar las reformas estructurales necesarias, o dejan paso para que sean otros los que las acometan.

España se juega mucho más que 50 escaños en un parlamento belga. Lo que se juega es iniciar el cambio. No dejes de votar.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Soy andaluz, ¿y qué?


Hoy ser andaluz está muy mal visto en el resto de España. Lo entiendo, pero no puedo compartirlo. Lo entiendo porque esta tierra mía, esta tierra nuestra, parafraseando a Cecilia, no abandona sus estereotipos, sus tópicos y sus típicas costumbres. Es más, ahora amplificamos nuestra leyenda y hemos pasado de ser la tierra de la juerga, el cachondeo y la comparsa, a ser la región del PER, las subvenciones y los políticos vitalicios. Sin olvidar los primeros, claro está.

Andalucía ha pasado de ser el cortijo de los señoritos andaluces, marqueses, duquesas e hijosdalgo, a ser el cortijo de los políticos vividores. Hemos pasado de pagarle una novillada al niño tonto de la familia a darle una subvención a la niña abogada, como Manolo Chaves “con ese de sabio”, que dijera Chávez, el de Venezuela, “con zeta de zorro”. Los andaluces hemos hecho un largo camino para pasar de la “España profunda” a la “Andalucía imparable”, que vendía Chaves. Imparable, sí, a la hora de colocar a los familiares. En otras palabras, que ya no labramos la tierra latifundista, sino que sembramos para recoger el favor del político más cercano.

En Andalucía ya no exportamos vino de Jerez, ni mano de obra para la vendimia o para la industria catalana –sí, Pepe Montilla, sí, por mucho que te avergüences eres andaluz-, ahora enviamos políticos a Madrid, generalmente con cargo de ministro, o a Europa, destierro ulterior de Maleni Álvarez, conocida en el ambiente como Gratis total.

En esta última hornada, y para cubrir cuota, hemos enviado a nuestra más preciada, aunque escondida, joya, Bibiana Aído. Sí, estimados compatriotas, la teníamos oculta en la Agencia andaluza para el desarrollo del flamenco -¡casí -, pero en realidad era una tapadera porque ella tenía madera para mucho más, como podemos comprobar casi a diario cada vez que interviene en una rueda de prensa.

Por eso, cuando veo que en España son los Chaves, las Malenis y las Bibis los que nos representan a los andaluces, comprendo al resto de los españoles, lo cual no signifique que lo acepte.

Yo soy andaluz y no me arrepiento por ello. Por mucho que la mayoría de mis paisanos se empeñen en continuar por este vergonzoso camino de paro, miseria y agencias de amiguetes. Andalucía es mucho más que el PER y las subvenciones a troche y moche. Los andaluces somos mucho más que ministras de corte y confección que comparan operarse las tetas (sic) con el aborto. Mucho más que vividores del presupuesto público, que de esos hay muchos por toda España, desde los que vuelan en Falcón a las Fallas de Valencia, hasta los que se instalan reposapiés de maderas nobles en el coche oficial.

No puedo compartir esa visión que se tiene de nosotros, aunque se empeñen los de siempre, los que llevan 30 años gobernando esta tierra y seguirán haciéndolo a punta de subsidios, ayudas y enchufes para los amigos y familiares. Ya está bien de tópicos de tertulia y de chistes de taberna. Aquí no todo el mundo vive del PER ni del cargo público, aquí la gente trabaja doce horas al día, aquí la gente sufre cuando se va al paro y tenemos más parados que nadie. Aunque nuestros parados sigan votando al PSOE.

Soy andaluz y me siento orgulloso de serlo.

martes, 19 de mayo de 2009

¿Un nuevo modelo productivo?


Reconocida la crisis. Aceptado el hecho de que no se puede culpar de la misma únicamente a la tormenta financiera mundial. Explotado hasta la extenuación el discurso de acusación a los “neocon” del mundo mundial, encabezados por José María Aznar, rescatado para gran agitación del Club de la ceja. La maquinaria de la mercadotecnia monclovita ha encontrado un nuevo filón que explotar: “¡Hay que cambiar el modelo productivo!”. No cabe duda de que este es el nuevo mantra de la progresía patria.

Por supuesto, el trabajo previo ha sido la criminalización del sector inmobiliario, como ya se ha comentado aquí. Un sector, el de la construcción residencial, que nunca, hasta 2007, llegó a representar más del 8 por ciento del PIB español, pero al que se atribuyen, desde todos los colores del arco político español –unos por interés y otros por cobardía-, todos los males de nuestra economía. ¡Qué digo de nuestra economía!. De nuestra sociedad, empachada de ladrillo, embriagada de plusvalías, cubierta de hipotecas.

Como antítesis al “modelo sustentado por un sector absolutamente especulativo”, algunos, después de cinco años en el poder y con cuatro millones de parados a sus espaldas, creen que España tiene que dedicarse a producir tecnología punta, a ser proveedor de energías renovables de toda Europa y a no sé qué más. Y se quedan tan anchos. Para lograrlo le damos un ordenador a cada niño, les ponemos pizarras digitales -¿alguien sabe qué es una “pizarra digital”?, ¿alguien ha visto alguna?, ¿las tienen en Finlandia?- a los profesores y sacamos un plan de 25.000 millones de euros sin especificar exactamente para qué. Por cierto que los niños en segundo de primaria tienen dificultades para conocer los meses del año y los profesores lo más digital que han visto es un casio.

Pero más allá de consideraciones político/electorales, hemos de revisar con ojo analítico el fondo del asunto. Esta maravillosa idea, estimado lector, es el camino hacia el socialismo puro y duro. El socialismo propugna que debe ser el Estado el que determine qué, como y cuánto se debe producir, y esto es lo que nos están proponiendo desde el Gobierno que preside un señor cuya máxima ambición es poner patas arriba España.

Este señor aún no ha entendido que vivimos en una economía de mercado. No diré libre, porque aquí estamos a años luz de atisbar la libertad económica. Un sistema en el que son los empresarios los que determinan en qué invierten. Lo cual se viene decidiendo, porque son los inversores los que ponen el dinero, en función de la rentabilidad de las distintas alternativas. Las energías alternativas pueden ser lo más bonito y romántico del mundo, nos pueden vender que es el futuro, pero si van a generar pérdidas y difícilmente se va a recuperar la inversión, no hay ningún empresario por más visionario, arriesgado o iluminado que sea que ponga un euro en esa industria.

Otra cosa es que el Estado, con tal de “cambiar el modelo productivo” se dedique a dar subvenciones a diestro y siniestro, a todo el que ponga un molino de viento o se ponga a fabricar impresoras con tinta ecológica. En cuyo caso no sé de dónde va a sacar el Gobierno fondos, dado que, nos guste o no tendrán que salir de los sectores que dan dinero de verdad hoy por hoy. En otras palabras, que los denostados constructores y los apaleados hoteleros tendrán que pagar la factura, a no ser que la deuda pública se posponga para que la amorticen nuestros nietos, todos ellos ingenieros medioambientales, técnicos en energía bioquímica y expertos en nanotecnología molecular. Al tiempo.

A todo esto, el modelo basado en la agricultura sigue sobreviviendo a base de subvenciones. Es decir, que subvencionamos el pasado y queremos subvencionar el futuro. A este paso o subvencionamos el presente o cerramos el chiringuito. Por cierto, que el chiringuito casi nos lo cierra la ministra del ramo, esto es, la florista.

jueves, 14 de mayo de 2009

La deducción que se acaba… y la hipoteca que no llega


Si ayer no quise referirme al debate sobre el estado de la nación, hoy me veo obligado a hacerlo. Sobre todo después de escuchar y leer tanta memez respecto a un tema que conozco y que me afecta directamente: la burbuja inmobiliaria y la deducción por adquisición de vivienda habitual.

Resulta más que paradójico que ahora, después de cinco años de mandato socialista en España, se nos hable de ese nuevo mantra –o eufemismo, según se mire- denominado “cambio de modelo productivo”. Hablaremos sobre él en próximas entregas con más profusión. Más increíble aún me parece que se esté criminalizando hoy, no hace cinco años, al sector inmobiliario como culpable de todos los males de nuestra sociedad, incluso más allá de los económicos.

¿Es que en cinco años no han sido capaces el Presidente del Gobierno y su cohorte de ministros y asesores de hacer nada al respecto?. ¿Será que no había nada que hacer o será que el primer interesado en dejar que la fiesta continuase era el propio Rodríguez?.

La cuestión es que por fin este señor a que algunos han elegido para gobernar los designios de España, el pasado martes volvió, como ya llevan tiempo haciendo sus mensajeros, tanto los públicos como los privados, a decirnos lo malo que es el sector de la construcción de viviendas. Un sector que, bajo su mandato, ha llegado a alcanzar el 9 por ciento del PIB, tres puntos más que el de la automoción en su conjunto, sector mimado sin excepción en todos los programas de medidas anticrisis.

Para reafirmar su “compromiso” con el cambio de modelo productivo, que viene a ser algo así como “ya no nos vamos a dedicar al ladrillo por decreto ley”, Rodríguez propuso eliminar para 2011 la deducción en el IRPF de la deducción por vivienda habitual. Para defender este cambio, el Presidente llegó afirmar en sede parlamentaria que “esta deducción ha motivado que el precio de la vivienda se haya duplicado”. Semejante falacia aún no ha sido rebatida en ningún foro de debate, menos aún en el propio debate.

Veamos, ¿alguien puede pagar el doble por algo simplemente porque tenga una rebaja fiscal máxima del 15 por ciento de su impuesto de renta?. Pero si este planteamiento tuviese alguna base fundamentada que yo me estoy perdiendo, ¿por qué no retiró la deducción el PSOE cuando llegó al poder en 2004?. ¿Han errado también en eso como en las previsiones que vienen defendiendo desde hace más de un año?. ¿No son muchos yerros para un gobernante?.

Pero no acaba aquí la cosa. Casi todo el mundo ha tragado con eso de que esta medida va a provocar una avalancha de compradores en los próximos meses, ávidos de no perder su deducción fiscal. ¿Es que nadie ha caído en la cuenta de que aquí se compran casas cuando hay una hipoteca de por medio?. Pues parece que no. Como tampoco parece que los políticos, analistas y tertulinanos, casi todos los cuales viven en una realidad paralela, llena aún de vino y rosas, generalmente pagadas con fondos públicos, se han enterado de que el gran problema de la vivienda es que no hay crédito.

Mientras Jose Luis Rodríguez y Mariano Rajoy se tiraban los trastos a la cabeza, me contaba un conocido que trabaja en una caja –presuntamente de las más saneadas- que le están denegando las hipotecas hasta a las parejas de funcionarios. Con ese panorama, ¿alguien se cree que el mercado va a absorber 800.000 viviendas en año y medio. Un poquito de seriedad, por favor, señores.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Reactivando la economía... rumana



La última ocurrencia del Gobierno de España, la última medida desesperada e irreflexiva para mejorar las cifras del desempleo a pocas semanas de unas elecciones que ven perdidas, me ha sumido en la perplejidad más absoluta. Resulta que el ministro Celestino Corbacho ha pensado que, para mejorar la situación económica de España, hay que pagar el viaje de vuelta a los parados rumanos y que cobren la prestación por desempleo en su país.

Corbacho llegó hace un par de días en su avión oficial a Bucarest, por cierto sin la corbata puesta, con la idea de decirle al gobierno rumano que les íbamos a mandar de vuelta a todos los parados de aquel país que viven en España, unos 100.000 según cifras extraoficiales. Pero su homólogo centroeuropeo le dijo que no era una buena idea. Que lo que paga España en el desempleo a los rumanos es seis veces el salario mínimo en su país. Mal negocio harían los rumanos volviendo a su país.

Pero Corbacho no estaba dispuesto a regresar sin un acuerdo debajo del brazo. Así, previa consulta con El Líder, el ministro decidió que los mandaba de vuelta pero pagándoles el subsidio allí. Con un par. El razonamiento es el siguiente: "Una persona en búsqueda activa de empleo en España es una presión en el mercado de trabajo. Esa persona, si se convierte en buscador activo de empleo en su país, es una presión menos que le genera al mercado de trabajo en España", el ex-alcalde de Hospitalet dixit. En otras palabras que se quitan un puñado de parados de las listas del Inem pero siguen cobrando las prestaciones, además en el extranjero.

De entrada no parece muy viable que un rumano se ponga a buscar trabajo en su país, a no ser que le ofrezcan un salario muy bueno, dado que ya está cobrando seis veces el salario mínimo. Seguramente lo que hará será seguir cobrando del Estado español y ponerse a hacer chapuzas en su país, o vivir como un marqués a costa del erario público español. En cualquiera de los dos casos el dinero se lo gastará en Rumanía y no en España, con lo cual el objetivo de la prestación por desempleo queda totalmente desvirtuado.

Por el contrario, la economía Rumanía recibirá una inyección de dinero para reactivarse, aunque parece ser que allí la crisis no alcanza los niveles de aquí, seguramente porque allí no aplicaron políticas “neocons” ni “ultraliberales”.

En mi caso personal esta nueva ocurrencia del Gobierno de España me resulta especialmente sangrante. A mi regreso a España y dada la situación de transitoriedad en la que pensaba pasar algunas semanas, decidí ir a las oficinas del Inem. Allí me confirmaron que, aunque yo tenía 722 días cotizados con derecho a prestación, de los cuales más de 300 habían sido en bases máximas, pero que no podía cobrar ni un euro, dado que me había marchado al extranjero “sin avisar”.

De este modo ahora lo que espero es un subsidio denominado “emigrante retornado” que asciende a la friolera de 421 euros, el cual empezaré a cobrar, si no hay ninguna novedad, dos meses y medio después de regresar.

O sea que mis cotizaciones al fondo de desempleo se han esfumado y las de los rumanos las pueden cobrar cómodamente en su país natal. Creo que es una estupenda forma de reactivar la economía… pero la de Rumanía.

martes, 5 de mayo de 2009

Arcadi Espada defiende a la SGAE


Sigo bastante a Arcadi Espada, tanto en El Mundo como en Onda Cero. Creo que es una persona bastante certera en el uso del verbo y coincido generalmente con sus análisis. Sin embargo, esta mañana en Herrera en la Onda, programa en el que participa como tertuliano, Espada me ha decepcionado de una forma inesperada.

Imagino que todos conocen lo ocurrido en Almería, cuando la SGAE ha cobrado 5.000 euros a una familia por organizar un concierto benéfico en el que participaba David Bisbal. La recaudación iba destinada a un tratamiento para su hijo de 5 años que se enfrenta a una rarísima enfermedad conocida como "Sindrome de Alexander". Aquí pueden leer la noticia completa.

Evidentemente todos los tertulianos y el propio Herrera han coincidido en condenar la postura de la SGAE, preocupada únicamente por recaudar, incluso llegando a amenazar a la familia con cancelar la actuación si no les pagaban una señal. Pues Arcadi Espada no, no ve nada condenable en la posición de la SGAE. Para Espada los culpables son los padres por no pedir a la SGAE que les condone el importe del canon.

Actitudes como esta son las que están llevándonos a la crisis. No, no hablo de la crisis económica, sino la crisis de valores que vive nuestra sociedad, mucho más grave que la que tiene que ver con los dineros. Aquí lo importante son los derechos de los autores, por otra parte bastante etéreos, dado que el único que dio el callo en el concierto fue Bisbal que no cobró ni un duro. Aquí lo que vale es consolidar la facturación por medio de las leyes promulgadas para favorecer a este o aquel colectivo. Aquí un líder de opinión pone por delante los intereses de un gremio, al cual él sin duda pertenece, antes que el derecho a la vida de un niño de cinco años. Así nos luce el pelo.

lunes, 4 de mayo de 2009

De la mentira a la Gran Mentira


Hace algo más de un año, según nuestros amados gobernantes, en España no había crisis. Si acaso hablaban de una pequeña “desaceleración” de la economía. Proclamaban en plena campaña electoral que su objetivo era “lograr el pleno empleo”, es decir, que el nivel de desempleo se sitúe entorno al cinco por ciento. Llamaban “agoreros” a los que hablaban de los peligros que ya se dejaban sentir en una parte significativa de la economía patria.

Mintieron a sabiendas. Todos los indicadores económicos venían señalando los graves problemas que se cernían sobre la economía de la piel de toro. Los grandes expertos y organismos económicos internacionales situaron el crecimiento españolo para 2008 por debajo del 2 por ciento, mientras que las cifras oficiales hablaban de 3 por ciento. Otra banda de “agoreros” que igualmente se equivocaron porque los datos reales han sido aún peores.

Pero a aquella mentira electoral siguieron luego muchas más falsedades. Siguieron negando la crisis hasta hace apenas unas semanas. Negaron que el desempleo fuese a alcanzar “en ningún caso” los cuatro millones de personas. Culparon a la crisis financiera estadounidense de todo. Dijeron que en marzo iba a remitir la oleada de datos negativos. Al final, una vez admitido todo, quiero decir, la mentira, ahora no saben cómo afrontar la solución a la peor crisis de la economía española desde que existen estadísticas.

Así que la mentira sólo puede ser solventada con una mentira mayor. Con una falacia de tomo y lomo para engañar a cualquiera que aún tenga estómago para seguir tragando.

Fíjense en el nuevo discurso acuñado por la propaganda oficial: “El origen de la crisis han sido las políticas ultraliberales y desreguladoras, que han permitido que la codicia se apodere de los mercados”, este es el diagnóstico. “Por eso, frente a estas políticas hay que poner en marcha políticas de mayor gasto social para apoyar a los más débiles frente a la codicia de los poderosos”, esta la solución.

Una de dos, estimado lector, o en España en los últimos cinco años de gobierno socialista se han estado aplicando políticas “ultraliberales y desreguladoras”, que son las causantes de todos los males del mundo mundial, según nuestros iluminados en el poder; o bien va a resultar que las políticas de gasto social a todo meter, que son las que propugnan estos señores, no tienen capacidad alguna para evitar ninguna crisis, es más, puede que la empeoren.

Como resulta que tenemos un gobierno absolutamente comprometido con el progreso y con las políticas intervencionistas y demás mantras de la izquierda mundial, no hay más remedio que afirmar que tenemos ante nosotros la Gran Mentira que se forja desde la oficialidad rodriguista: la solución a la crisis consiste en profundizar aún más en las políticas que nos han arrastrado al pozo en el que nos encontramos.

Ya nos han anticipado las recetas: ampliar la prestación por desempleo, aumentar el salario mínimo y subir las pensiones. Más gasto social, que es esa expresión rimbombante que significa “repartir dinero a diestro y siniestro para ganar votos”, es lo que nos recetan los mismos que se inventaron el “cheque bebé”, la deducción lineal de 400 euros o la Ley de Dependencia, por cierto apenas sin poner en marcha. Las consecuencias ya las hemos visto.

jueves, 23 de abril de 2009

Yo quiero ser como Audi


Ayer todos los medios anunciaban a bombo y platillo que Volkswagen había elegido la planta de Martorell para la fabricación de su nuevo modelo, el Audi Q3. Pero hoy nos enteramos que tan buena noticia no hubiese sido posible sin los buenos oficios del Gobierno de España, ese que sale en dos de cada cinco anuncios de los que vemos en televisión.

Buenos oficios y 120 millones de euros -20.000 millones de las antiguas pesetas- que saldrán del erario público español, más otros 40 de la Generalitat de Cataluña. En otras palabras, que mantener los 8.000 puestos de trabajo, 1.500 directos y 6.500 indirectos, según Rodríguez, nos costará unos 20.000 euros por puesto de trabajo a todos los españoles, algo así como el equivalente a poco menos de dos años de subsidio de desempleo. Así cualquiera mantiene factorías abiertas.

Por esa regla de tres, el Estado debería gastar la friolera de 74.000 millones de euros para sacar del paro a los 3,7 millones de españoles que engrosan las listas del Inem. No es como para sacar pecho, pero aún así, ayer algunos se felicitaban por el “logro”.

Hace un año, cuando todavía no había crisis, según nuestros gobernantes, el ICO no quiso prestar 150 millones de euros a Fadesa. Como tampoco ha habido dinero para impedir que mi amigo Manolo se quede en el paro, precisamente ayer cuando cerró la fábrica de pavimentos en la que ha trabajado durante 18 años.

Es una pena que no todas las empresas se llamen Audi, Volkswagen o Caja Castilla la Mancha. Es una lástima que no todos nos podamos dedicar a la fabricación de vehículos o al negocio bancario, que son los que preocupan a nuestro Gobierno.

Yo no soy partidario de las subvenciones. Ni para Audi, ni para Fadesa, ni para las cajas de ahorros, ni para la fábrica de pavimentos de mi pueblo. Porque los 120 millones que hoy le han caído a Volkswagen ayer –o mañana- saldrán del bolsillo de otros muchos negocios que, con crisis o sin ella, tienen que pagar sus impuestos.

Pero ahí están nuestros políticos, subvencionando a unos sí y a otros no, en función del titular de prensa por los despidos que causa un cierre. Si Ud. es el tendero de la esquina que ya no puede seguir adelante, como sólo va a despedir a dos trabajadores, “res de res”. Pero, ¡ay!, si Ud. es directivo de una gran empresa y planea un ERE de 800 personas, entonces llegan las políticas de “gasto público”.

España nunca saldrá del agujero hasta que no entendamos que vivimos en una economía de mercado y no en un mercado de votos. Y aquí volvemos a lo de siempre. Lo que a los políticos les interesa son los votos ni la economía, ni el empleo, ni la productividad. ¡Así nos luce el pelo!.

viernes, 3 de abril de 2009

China, el G20 y los ganadores de la cumbre



Esto de la reunión de los países supuestamente más importantes en materia económica del mundo está generando cada día más interés. Sobre todo en estos tiempos de incertidumbre y globalización mediática que nos ha tocado vivir. Uno no atina a ver cómo se formula esto del G-20, dado que España, que es de hecho la octava economía mundial, no es miembro de este club, sino un “invitado” del Reino Unido, lo mismo que Etiopía, cuyo PIB alcanza un 7 por ciento del español. Todo un ejemplo del prestigio internacional de nuestro país en el escenario internacional.

Independientemente de las conferencias, reuniones bilaterales y demás actos protocolarios, incluidas cenas de gala, lo importante parece ser la fanfarria informativa que rodea el evento. Las fotos por las que todos los presidentes, de un modo u otro, pujan por hacerse son cada vez de lo que más calado tiene para el público en general y para el político en particular. Hacerse la foto con Obama era el objetivo de algunos (Rodríguez), para otros, no hacérsela (Sarkozy).

Los resultados han sido muy alabados, principalmente por los protagonistas, dado que hay que justificar el despliegue y los mercados lo necesitan. Pero la realidad es tozuda y los acuerdos han sido superficiales y, sobre todo, con pocos efectos a corto plazo sobre la situación crítica que vive la economía mundial. El cacareado millón de millones de dólares que van a aportar entre unos y otros al FMI, no se va a dar hasta dentro de, como mínimo, un año. De hecho la rutilante estrella que preside los EE UU lo ha dicho muy claro: “Hasta dentro de dos o tres años no sabremos si esto va a funcionar o no”.

Todos los medios tienen sus ganadores y sus perdedores del cónclave. Me ha llamado poderosamente la atención la discreción de China a lo largo de la cumbre. El país asiático es, en gran medida, protagonista del escenario económico mundial, sin embargo, al menos la prensa española y norteamericana han centrado los comentarios en la participación y resultados obtenidos por las potencias europeas y los EE UU. Aunque algunos medios hablan de China como gran “derrotado” de la reunión, esto no es cierto.

China pretendía que se suprimiese el dólar como moneda de referencia para los grandes organismos mundiales, pero no lo ha logrado. Tampoco a China le iba la vida en ello, sino que ha tirado la red por si el río revuelto de las tensiones entre los grandes y protagónicos bloques, Europa y los EE UU, le permitían salir con ganancia. Era un máximo, pero por el camino ha logrado beneficios colaterales de los que pocos parecen haberse percatado.

El primero es que, de nuevo, se ha establecido una política de anti-proteccionismo mundial, que es el mayor enemigo de la economía China. Este país, globalizado en cuanto a sus exportaciones, pero tremendamente proteccionista a la hora de importar, basa su éxito precisamente en eso: en que los demás países no pongan demasiadas trabas a sus productos baratos. En un entorno como el actual, los países tienden a caer fácilmente en la tentación de subir los aranceles a las importaciones para defender la producción nacional. Eso no va a pasar y China exportará, aún más si cabe, sus productos fabricados en la cuasi esclavitud de su pueblo.

La segunda oportunidad que nace en el horizonte para los chinos, viene precisamente de la inyección que recibirá a medio plazo, insisto, el FMI. Los grandes beneficiados de esos fondos deben ser los países en vías de desarrollo y el comercio mundial. Aquí hemos de preguntarnos, ¿qué país ha logrado una mayor influencia en los últimos años en los países del denominado “Tercer Mundo”?, ¿qué país lidera el comercio mundial?.

Hay que seguirle la pista a China, a su pasado, su presente y nuestro futuro.

martes, 31 de marzo de 2009

Bienvenida a Pakithor

Desde aquí, damos la bienvenida a Pakithor, que ha decidido unirse también a nuestro blog colectivo.

Pakithor es el creador de los blogs Elegancia perdida y Tercera Vía.