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lunes, 4 de mayo de 2009

Luis Herrero

Él mismo ya se lo barruntaba hace tiempo. Entró en la política, aun a sabiendas de las críticas, y se mantuvo al frente como un héroe defendiendo a la COPE en Estrasburgo frente a los intentos inquisitoriales del CAC por cerrarla en el Matrix cataláunico, denunciando las prebendas concedidas al imperio prisaico para que la Cuatro emitiera en abierto y manifestando la falta de garantías democráticas en el referéndum ideado por el gorila rojo para perpetuarse en la poltrona, hecho que le costó la expulsión de Venezuela, porque las verdades duelen. Sin embargo, todos estos méritos en favor de las libertades no parecen ser suficientes.

Ha sido seguramente uno de los eurodiputados más activos que se recuerdan en la aburrida historia del Parlamento Europeo, pero Luis Herrero tiene un problema o, mejor dicho, dos: Ha vertido algunas críticas contra su partido—siempre en tono moderado que se recuerde— referidas a que el PP se ha apartado de una parte de sus votantes y, sobre todo, es amigo de Federico, asunto éste último que no debe ser muy del gusto de los actuales prebostes genoveses, tan amantes de la corrección política. Que expliquen, si no, cuáles han sido las razones para apartarle de las listas y que no nos vengan con historias de paridad, dificultad de cuadrar la lista de candidatos o cosas por el estilo que no se las cree nadie.

Luis no es hombre que se atenga a la disciplina de partido ni sirve para adhesiones inquebrantables y actitudes uniformes, pero en todos los partidos debería haber personas como él que garantizaran la independencia de criterios dentro de una misma formación. Desgraciadamente, en España, esto no se tolera bien dentro de la casta política, ni dentro de un partido y, a veces, ni tan siquiera fuera de él.

No pensaba éste que escribe votar al new-PP, aunque lo siente por esas dos magníficas personas que son Jaime Mayor y Teresa Jiménez Becerril, pero la exclusión de Luis Herrero ha venido a confirmar sus expectativas con respecto a este partido, ya bastante deterioradas desde hace tiempo. Lo peor ha sido escuchar que Rajoy dijera ‘siguen los que lo han hecho bien’. Entonces Luis Herrero ¿no lo ha hecho bien? Por lo menos, volvemos a recuperar a un periodista independiente, que tampoco está mal en estos tiempos.

Noticia En Libertad Digital

Siga así, Don Mariano, que verá que bien le va. Del centrismo hacia el abismo, no hay duda.


viernes, 1 de mayo de 2009

Reflexiones sobre el Dos de Mayo


Una vez más llega la fecha que conmemora la gesta gloriosa que aún reside en las almas y los corazones de los españoles de bien y que nos recuerda que, aun con nuestros defectos, somos un gran pueblo y una gran Nación. Conviene recordar esto a aquellos que se empeñan en cuestionar nuestra existencia y catalogan a España como una entelequia, cosa que jamás se plantearon nuestros antepasados, gentes sencillas, humildes y, en muchos casos, analfabetas, pero de gran nobleza y coraje que suplen con mucho las otras carencias.

El aniversario nos recuerda también la fortaleza de la unidad, que va estrechamente asociada a la idea de Nación. Durante seis años, nadie se cuestionó si había hechos diferenciales por ser vasco, catalán o madrileño, pues todos luchaban codo con codo contra el invasor y sentían un destino común que trasciende mucho más allá del estrecho concepto de "territorio" al que ahora nos hallamos demasiado acostumbrados, por desgracia.

Otra lección a considerar es que el pueblo está muchas veces por encima de sus dirigentes, y cuando no puede ser manipulado gracias a las armas mediáticas es capaz de ver más allá de las simples luchas intestinas por el poder y advertir cuál es la realidad inmediata y las decisiones a tomar. Afortunadamente no había televisión en 1.808, pues de ser así, es muy probable que todos hubieran terminado afrancesados y los hechos hubieran sido otros.

Desgraciadamente, el espíritu del Dos de Mayo tampoco parece ser correcto a los ojos de algunos que, instalados en los parámetros ideológicos del progresismo, vienen a gustar poco del verdadero sentido de Nación —ese concepto “discutido y discutible” según Zapatero—, sustituyéndolo por esa ridiculez de la España plural, tan absurda y tan acomodaticia a ojos de los separatistas, para los cuales hablar de la Independencia de España es poco menos que mentarles la bicha. Quizás por eso, las mentes de los malpensados no cesan de trabajar y algunos se plantean el interrogante que subyace tras la polémica ¿De qué lado habrían estado algunos si hubieran vivido en 1.808?

Polémicas y afrancesados aparte, no viene mal hoy recordar aquellos tristes acontecimientos, que si bien enormemente sangrientos, fueron los que asentaron los cimientos de dos conceptos que hoy asumimos como irrenunciables: España y la Libertad.

Fuerza y Honor.

lunes, 27 de abril de 2009

Vascones y vascos

Afirma César Vidal en su último libro sobre la historia de España (escrito en colaboración con Federico Jiménez Losantos) que los vascones eran tan iberos como los de otras partes de España, hecho éste tiraría por tierra las ilusiones de los nacionalistas. Es posible que los vascones no fueran de origen ibérico, aunque para los romanos así lo fuese pues consideraban similares a todos los habitantes de la Península. Más difícilmente creíbles, no obstante, son las pretensiones de los nacionalistas, para los cuales los vascos son los descendientes de un antiguo pueblo milenario —siete mil años por lo menos, según el actual Ibarreche en funciones— que tendría unos orígenes ancestrales en Túbal, nieto de Noé y llegado poco después del chaparrón, o quizás en la figura mítica de Aitor que había llegado del Este y cuyos siete hijos fundaron las siete tribus originales vascas.

Lo que sí es cierto es que los vascones no vivian en la actual Euskadi, sino que ocupaban originariamente un territorio que abarca lo que hoy es Navarra —su capital era Pompaelo, la actual Pamplona, fundada por Pompeyo sobre la ciudad vascona de Iruña— y tan sólo una pequeña parte de Guipúzcoa que comprendía la franja oriental de la misma, es decir, la zona de Irún (la antigua Oiasso). La lengua de los vascones era el euskera primitivo, lingua navarrorum según los romanos, aliados suyos que les entregaron posteriormente las tierras de otros pueblos vencidos. De este modo, el territorio vascón se extendió por una parte hasta la Rioja (Calagurris y Graccurris, las actuales Calahorra y Alfaro) y, por otra, hasta las tierras de Aragón que ocupaban los jacetanos —Jaca y zonas limítrofes— y los suessetanos (la comarca de las Cinco Villas en Zaragoza cuya ciudad principal era Segia, la actual Egea de los Caballeros). Así pues, que nadie se extrañe si algún día los nacionalistas vascos reclaman Jaca, Calahorra o Ejea de los Caballeros basándose en esto.

Las actuales provincias vascas estaban pobladas por várdulos, caristios y autrigones, pueblos de origen celta para muchos historiadores. Ello explica la veneración a los árboles (caso del de Guernica), una costumbre típicamente celta, o el símbolo del lauburu, variante curvilínea de la esvástica sánscrita y que aparece ya en primitivos grabados hindúes. Los várdulos ocupaban la mayor parte de los que hoy es Guipúzcoa, los caristios se situaban en Vizcaya y los autrigones en la zona de Álava.

Según la mayoría de historiadores, entre ellos Claudio Sánchez Albornoz, los vascones, tras la caída del Imperio Romano, habrían comenzado a adentrarse en las actuales provincias vascas a finales del siglo VI d.C y aquellos pueblos celtas que las habitaban terminaron por someterse y se vasconizaron, de ahí el nombre de Provincias Vascongadas, es decir vasconizadas, y la causa probable de que esta denominación les guste tan poco a los amantes de recoger nueces, que entonces no serían vascones, sino que habrían sido “vasconizados” por los antepasados de los navarros y de algunos riojanos y aragoneses.

Véase también este enlace









lunes, 20 de abril de 2009

sábado, 18 de abril de 2009

Cosechando amigos

Es cierto que al presidente del Estado Plurinacional le cuesta hacer amistades entre sus homólogos europeos y estadounidenses pues el talante no parece tener éxito por esas tierras; ni siquiera con Obama se han realizado de momento grandes progresos. Nuestro voluntarioso hombre no se arredra y, pleno de su optimismo antropológico, se ha lanzado a la búsqueda de socios más allá de los confines planetarios. Hay que fotografiarse como sea con líderes de allende las fronteras para conseguir el respaldo universal a una política que tan buenos resultados ha cosechado y que merece exportarse a otras latitudes para que también gocen de las maravillas que ofrecen la ética práctica y la Alianza de Civilizaciones a las sociedades modernas.

La tarea ha sido ardua, pero lo de las cejas abre mucho camino entre los habitantes de terrenos exóticos. Por eso, al fin al encontrado a unos amigos que no han tenido inconveniente en retratarse con él, mostrándole de este modo todo su apoyo y solidaridad.

miércoles, 15 de abril de 2009

De comunicadores e insultos

Aquellos que ven bien la posible salida de Federico de la COPE utilizan, entre otros, el argumento de que insulta. Mucho habría que discutir sobre el tema, pues se presta a controversia tanto el hecho de si el célebre locutor insulta o simplemente ejerce una crítica dura, así como el concepto del insulto en sí y quien lo pronuncia.

En estos tiempos, afortunadamente, la violencia física es rechazable y condenable de modo unánime y perseguida de acuerdo a la Ley. Sin embargo, las personas necesitan descargar su adrenalina hacia aquellos que son o puedan ser sus adversarios en cualquiera de los órdenes de la vida, pues sino moriríamos todos de un ataque de apoplejía. No es que el insulto sea una actitud que se deba fomentar, pero muchas veces se exagera el tema. Los grandes clásicos y los más afamados hombres de letras como Quevedo, Benavente y otros han hecho uso de este recurso para descalificar a sus rivales e incluso eminentes escritores consideran el insulto un arte.

Se afirma que el insulto va en contra del honor, cuando éste es un derecho cuanto menos discutible, por lo menos en su apreciación. Vivimos en una sociedad tan políticamente correcta —y, por tanto, tan hipócrita— que llegará un momento en que si nos encontramos al vecino y le decimos que tiene mala cara, nos ponga una querella porque hemos faltado a su honor o a su imagen. Es una opinión personal, peo creo que no hay tomarse los improperios tan a pecho. A todos nos han insultado en la calle o en el trabajo y no andamos todo el día de tribunales; más fácil es devolvérselos o criticar la actitud del insultador. Y ello, con diferencias, vale también para los medios de comunicación, aun cuando su trascendencia sea mayor que la de una discusión privada.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de las distintas varas de medir. Es frecuente que periodistas, presentadores —como uno que es “…mmmmuy bueno…”—, titiriteros y subvencionados por la izquierda despotriquen muy frecuentemente en los numerosos medios que disponen contra todos aquellos que no comulgan con el pensamiento único, Federico incluido. Pero a ésos, en cambio, no se les juzga duramente e incluso se les ríen las gracias cuando ofenden a la Iglesia o a las personas de derechas (“fachas”, en su argot) e incluso a aquellas de izquierdas (“fachas”, también en su argot) que no se pliegan a sus designios.

De Federico se podrá no coincidir con sus formas, lo cual es absolutamente legítimo, pero tiene el valor de decir lo que piensa, por eso le seguimos tantos e iremos a donde él vaya. Sus detractores, más que los presuntos insultos en sí, lo que no soportan es lo que dice y esa fuerza con que se expresa y que llega a millones de personas. Lo que realmente no gusta es que sea un hombre libre e independiente capaz de abrir diariamente los ojos a los españolitos abducidos por el sistema. He ahí la clave del asunto.

Fuerza y Honor.

lunes, 13 de abril de 2009

Bienvenida a Chinito

Desde aquí, aunque con algo de retraso por las vacaciones, damos la bienvenida a Chinito, que ha decidido unirse también a nuestro blog colectivo.

Chinito es el creador de los blogs Mil Naciones, tanto en Blogspot como en Libertad Digital.

domingo, 12 de abril de 2009

Cómo hacer discursos políticos

Hasta la fecha nos era imposible al común de los mortales pergeñar esos discursos con que los políticos nos obsequian y que en muchos casos suelen ser un prodigio de dialéctica, aunque en realidad no digan nada. Sin embargo, ahora hay un método que nos puede convertir a todos en próceres y ascender de esta forma los peldaños del estrellato o triunfar en sociedad.

Imagínense que están ustedes ante un grupo de amigos y quieren quedar bien, o simplemente desean entrar a formar parte de la clase política (no quedarán tan bien, pero debe dar gustillo la cosa, porque casi ninguno se jubila). Pues bien, nada más sencillo que abrir el archivo adjunto y estudiarlo concienzudamente. En él se observan cuatro columnas; empezaremos leyendo una frase cualquiera de la columna 1, y seguiremos con otra de la columna 2, luego una de la 3 y por último una de la cuatro. Ya tenemos construida la primera frase del discurso. Si repetimos el proceso continuamente, podremos estar hablando durante horas sin parar y sin decir absolutamente nada, pero casi todos alabarán nuestro don de la oratoria e incluso algunos embelesados ante tan culta verborrea nos animarán a meternos en política, prometiéndonos incluso su voto en caso de que se diera tal tesitura. He aquí un enlace al método:

AQUÍ

Un servidor ha improvisado de este modo un breve discurso que a continuación se expone para demostrar la efectividad del método. Si además, el orador es perspicaz e introduce variaciones, más importante aún parecerá lo que está diciendo. Verbigracia:

Queridos compañeros: El aumento constante, en cantidad y en extensión, de nuestra actividad cumple deberes importantes en la determinación del sistema de participación general. Asimismo, el inicio de la acción general de formación de las actitudes asegura, en todo caso, un proceso muy sensible de inversión del sistema de formación de cuadros que corresponda a las necesidades.

Los superiores principios ideológicos condicionan que la realización de las premisas del programa implica el proceso de reestructuración y modernización de toda una serie de criterios ideológicamente sistematizados en un frente común de actuación regeneradora. Pero no seríamos sinceros si soslayásemos que el nuevo modelo de actividad de la organización facilita la creación de las formas de acción.

No es indispensable argumentar el peso y la significación de estos problemas ya que el desarrollo continuo de distintas formas de actividad garantiza la participación de un grupo importante en la formación de las direcciones educativas en el sentido del progreso. Incluso, bien pudiéramos atrevernos a sugerir que el reforzamiento y desarrollo de las estructuras cumple un rol esencial en la formación de las condiciones financieras y administrativas existentes.

Por último, y como definitivo elemento esclarecedor, cabe añadir que la superación de experiencias periclitadas habrá de significar un auténtico y eficaz punto de partida de toda una casuística de amplio espectro. Ése es nuestro reto y a él nos hemos de enfrentar en el futuro.

Muchas gracias.

(Sólo faltan en este método las promesas, pero esto es accesorio.).

martes, 7 de abril de 2009

Mil Naciones en la Red Hispania

Comienza aquí hoy la andadura del blog Mil Naciones en la Red Hispania y la de su autor. Muchos pensarán que este bitácora se llama así por alguna razón poética o porque hiciera referencia a algún exótico país del lejano Oriente. Nada más lejos de la realidad; la tierra de las mil naciones no es Persia ni Catay, ni Cipango ni Corea sino la vieja y maltrecha España, convertida en un mosaico de reinos de Taifas por obra y gracia del nefasto sistema autonómico que nos invade desde 1978 y que constituye, sin duda, el mayor error de aquello que se llamó Transición y que tantos alabaron sin percatarse de las consecuencias que vendrían.
Veamos a continuación algunos ejemplos de tales consecuencias sin ánimo de ser exhaustivos, que diría César Vidal. Los hechos son los siguientes:

1) El estado autonómico se creó originariamente para integrar en el nuevo status a los secesionismos históricos, tarea ésta imposible pues ya es conocida su insaciable ansia de exigencias y peticiones que no tienen punto final, salvo la independencia. Al establecer la Constitución la igualdad entre todos los territorios, a algunos se les ocurrió como remedio para compensar la cuestión el implantar el famoso “café para todos”, ocasionando de este modo un desaguisado aún mayor.

2) De este modo, se crearon entonces regiones artificiales de dudosa existencia histórica, mientras que a la vez se marginaban otras. Así, la antaño poderosa Castilla quedó fragmentada en cinco comunidades, lo cual le vino bien a algunos para que no hiciera sombra. Madrid quedó asimismo aislado. ¿Se imagina alguien a Barcelona separada del resto de Cataluña por el endeble argumento de que acapararía la mayor parte de los gastos del territorio? Pues eso.

3) Se transfirieron competencias que han de ser exclusivas del Estado en cualquier país medianamente razonable, siendo el caso más notorio el de la Educación. Este nefasto proceder ha favorecido que a miles de jóvenes se les haya inculcado el odio a España para siempre, además de proscribir la lengua común. Añádase a esto el galimatías que origina crear en la práctica 17 sistemas educativos diferentes. El resultado global de tamaño despropósito es que los jóvenes españoles se encuentran entre los de más bajo nivel académico de Europa.

4) La atomización de la sociedad en compartimentos estancos delimitados por los nuevos territorios ha convertido a los españoles en provincianos, de tal modo que la comunidad vecina es poco más o menos que el extranjero. Las posibilidades de cambiar de trabajo son muy difíciles en algunos casos, sobre todo si existe la barrera idiomática. El derecho a la movilidad geográfica que figura en el Estatuto de la Función Pública es hoy día prácticamente inexistente, y las posibilidades de traslado muy limitadas. Asimismo existen notorias desigualdades entre los trabajadores según la región en que se hallen, dándose el caso de que el mismo puesto se retribuya de distinta manera en función del territorio (Por ejemplo, un médico de la Sanidad catalana o vasca gana bastante más que los de otras comunidades).

5) El gasto que originan 17 parlamentos, 355 Consejerías, 5200 Direcciones Generales y 17 administraciones con sus correspondientes funcionarios es mayúsculo e insostenible para España. Se pretendió acercar la administración al ciudadano y sólo se ha creado más caos y trabas a las empresas y ciudadanos, que se han añadido a las existentes de ámbito nacional y local. La unidad de mercado se ha roto y numerosas empresas multinacionales han decidido establecerse en otros países con menos exigencias burocráticas y lingüísticas.

6) La incongruencia hasta en los detalles más insólitos ¿Saben ustedes que hay 17 modelos de recetas médicas de la Seguridad Social distintas? ¿Qué hay 17 calendarios de vacunaciones distintos? ¿Acaso el virus riojano de las paperas es distinto al euskaldún?

7) La creación de un síndrome nacionalista contagioso y la aparición de nuevos centralismos. Hoy Galicia es una nación, mañana Canarias, quizás Andalucía el mes que viene... Al mismo tiempo, en cada Taifa se origina una administración que tiene una sede principal sobre la que pivota casi todo, ocasionando —sobre todo en comunidades con varias provincias— quejas sobre el excesivo protagonismo de la capital. Para que luego digan del malvado “Madrit”.

8) Todas los demás inconvenientes que se ocurran. Es difícil encontrar ventajas, pero el autor regalará un sillón de gutapercha y una palangana a quien encuentre alguna.

Desde tiempos de los Austrias se había olvidado este régimen caótico que pocas ventajas produjo y del que sólo quedaban algunas excepciones forales remanentes que no dejan de ser privilegios y poco solidarias para con los demás. Desgraciadamente dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y como los refranes se cumplen, ya vamos por la segunda y aunque se arreglara, seguro es que habría una tercera e incluso más.

Muchos claman ya por reformar la Constitución para suprimir o minimizar el poder de estos nuevos virreinatos y volver a un Estado con más competencias Aunque ello fuera lo lógico en un país de mentes sensatas, en la tierra de las Mil Naciones no deja de ser utópico, pues casi todos los políticos parecen ser partidarios de las autonomías dichosas que tantos cargos y prebendas originan.

Sin embargo, la cuestión clave no es si ellos las prefieren, sino si a los españoles nos agradan.