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lunes, 29 de junio de 2009
viernes, 24 de abril de 2009
El Día de Sabina
Voy esta mañana a una biblioteca municipal de Madrid y me alegran la jornada regalándome un librito por aquello del Día del Libro (que fue ayer, en conmemoración de que un 23 de abril parece ser que tanto Shakespeare como Cervantes estiraron la patita a la vez, aunque en realidad no fuera así).
Pero cuál no sería mi sorpresa cuando veo que el autor del libro que, con tanta fruición, donan por aquí y por allá es, ni más ni menos, que... ¡Joaquín Sabina!
Magno poeta éste al que todos deberíamos expresar adoración...
Este despropósito no es más que una pequeña muestra de la imposición ideológica que el régimen fascistasocialista de la nueva Izquierda española pretende ejercer sobre nosotros.
Y digo yo... ¿por qué no regalan libros de autores consagrados de mayor calidad, como, por ejemplo, Madrid, de Corte a checa, de Agustín de Foxá, o Cuando los dioses nacían en Extremadura, de Rafael García Serrano...?
...¡Ah!... porque esos libros sólo les gustarían a los no adictos al actual Régimen.
...No sé si esta simpática iniciativa se debe al Ministerio de Cultura socialista o a ese otro socialista furibundo, alcalde de Madrid, disfrazado de miembro no numerario del Opus Dei, que es Ruiz-Gallardón, pero lo que sí sé es que nos quieren lavar el cerebro, poco a poco, a los españoles que aún no lo tenemos en blanco, al contrario que aquellos votantes del actual Régimen.
Españoles, si no os rebeláis ya, os revelaréis como estúpidos.

Pero cuál no sería mi sorpresa cuando veo que el autor del libro que, con tanta fruición, donan por aquí y por allá es, ni más ni menos, que... ¡Joaquín Sabina!
Magno poeta éste al que todos deberíamos expresar adoración...
Este despropósito no es más que una pequeña muestra de la imposición ideológica que el régimen fascistasocialista de la nueva Izquierda española pretende ejercer sobre nosotros.
Y digo yo... ¿por qué no regalan libros de autores consagrados de mayor calidad, como, por ejemplo, Madrid, de Corte a checa, de Agustín de Foxá, o Cuando los dioses nacían en Extremadura, de Rafael García Serrano...?
...¡Ah!... porque esos libros sólo les gustarían a los no adictos al actual Régimen.
...No sé si esta simpática iniciativa se debe al Ministerio de Cultura socialista o a ese otro socialista furibundo, alcalde de Madrid, disfrazado de miembro no numerario del Opus Dei, que es Ruiz-Gallardón, pero lo que sí sé es que nos quieren lavar el cerebro, poco a poco, a los españoles que aún no lo tenemos en blanco, al contrario que aquellos votantes del actual Régimen.
Españoles, si no os rebeláis ya, os revelaréis como estúpidos.
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lunes, 6 de abril de 2009
Si es cierto...
La Derecha, deshecha
Si es cierto que Jiménez Losantos ha perdido el programa La Mañana por presiones de Mariano Rajoy y Alberto Ruiz-Gallardón, tened la seguridad de que el Partido Popular ha perdido mi apoyo PARA SIEMPRE.
Lo acaba de perder la COPE, a la que esta mañana he dejado de escuchar PARA SIEMPRE (siempre nos quedará a los madrileños Intercontinental, con el fabuloso Eduardo García-Serrano, y, a todos, Intereconomía).
Y, en el campo político, siempre nos quedará Alternativa Española, Democracia Nacional, Alianza Nacional, Frente Nacional, las Falanges o similares, que esperemos que algún día se unen de una p... vez y se dejen de personalismos infantiloides.
Y, sólo si es cierto, a los forofos de Maricomplejines y de Gallardín, que les den, como dice nuestro compañero, por el zerolo.
Si es cierto que Jiménez Losantos ha perdido el programa La Mañana por presiones de Mariano Rajoy y Alberto Ruiz-Gallardón, tened la seguridad de que el Partido Popular ha perdido mi apoyo PARA SIEMPRE.
Lo acaba de perder la COPE, a la que esta mañana he dejado de escuchar PARA SIEMPRE (siempre nos quedará a los madrileños Intercontinental, con el fabuloso Eduardo García-Serrano, y, a todos, Intereconomía).
Y, en el campo político, siempre nos quedará Alternativa Española, Democracia Nacional, Alianza Nacional, Frente Nacional, las Falanges o similares, que esperemos que algún día se unen de una p... vez y se dejen de personalismos infantiloides.
Y, sólo si es cierto, a los forofos de Maricomplejines y de Gallardín, que les den, como dice nuestro compañero, por el zerolo.
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jueves, 26 de febrero de 2009
No falta empleo: Sobran inmigrantes.

Ya son habituales las iniciativas políticas consistentes en privilegiar a los inmigrantes en detrimento de los españoles en multitud de ámbitos: preeminencia de los niños extranjeros sobre los españoles a la hora de optar a una plaza en una guardería pública o a una beca de comedor en un colegio público (pagado con el dinero de esos mismos españoles a quienes se veda el acceso), cupo reservado para inmigrantes en las viviendas de protección oficial, menú especial para los moritos en los colegios (mientras a los niños españoles les ponen cerdo, los sarracenitos comen cordero o ternera), exención de impuestos a los comercios chinos en perjuicio de los españoles, etc...
Todos hemos podido deleitarnos con las imágenes de Esperanza Aguirre disfrazada de Mami Panchita inaugurando algún centro ecuatoriano o similar, con Ruiz Gallardón regalando edificios históricos a alguna asociación musulmana o con el Ayuntamiento de Sevilla facilitando los terrenos para la construcción de una gigantesca mezquita. Al parecer, en este corral inane antes llamado España, el tirar piedras al propio tejado es algo políticamente correcto y bien visto. La falta de escrúpulos de los políticos explica este afán por salir en la foto haciendo cualquier payasada que les produzca algún rédito electoral.
El que la derecha giliberal aplauda y fomente la inmigración tiene su lógica en el esquema decimonónico de la economía capitalista, basada en el libre mercado y cuyo único argumento para combatir la crisis radica en abaratar aún más el despido y en congelar los salarios, es decir, en precarizar el mercado laboral (si les dejaran, volverían a emplear a los niños en las minas y a la jornada de catorce horas aunque, eso sí, con un montón de derechos teóricos en su legislación). Es obvio que el actual exceso de mano de obra inmigrante favorece esta concepción económica.
Lo que se entiende menos es la complicidad de la progresía en esta maniobra. Es precisamente la izquierda, con sus nuevos dogmas como la Alianza de Civilizaciones y la multiculturalidad, la que más está fomentando el papanatismo y la falta de respuesta ante la invasión inmigrante.
Los sindicatos, convertidos en meras estructuras parasitarias del erario, son una simple burocracia paralela cuya misión, en lugar de defender los derechos de los trabajadores, consiste en utilizar a éstos como peones en las diversas campañas partidistas.
En el tabú de la inmigración, ambas corrientes están de acuerdo. Cualquiera que se atreva a poner sobre el tapete este problema es automáticamente descalificado como interlocutor y anatemizado como xenófobo o racista.
Ante la gravedad de la situación actual, es hora de romper los tabúes y proclamar a los cuatro vientos que no es que haya cuatro millones de parados. Es que sobran cuatro millones de inmigrantes. Y unos cuantos miles de aprovechados y parásitos que viven como sultanes a costa de nuestros impuestos. O como reyes.
Todos hemos podido deleitarnos con las imágenes de Esperanza Aguirre disfrazada de Mami Panchita inaugurando algún centro ecuatoriano o similar, con Ruiz Gallardón regalando edificios históricos a alguna asociación musulmana o con el Ayuntamiento de Sevilla facilitando los terrenos para la construcción de una gigantesca mezquita. Al parecer, en este corral inane antes llamado España, el tirar piedras al propio tejado es algo políticamente correcto y bien visto. La falta de escrúpulos de los políticos explica este afán por salir en la foto haciendo cualquier payasada que les produzca algún rédito electoral.
El que la derecha giliberal aplauda y fomente la inmigración tiene su lógica en el esquema decimonónico de la economía capitalista, basada en el libre mercado y cuyo único argumento para combatir la crisis radica en abaratar aún más el despido y en congelar los salarios, es decir, en precarizar el mercado laboral (si les dejaran, volverían a emplear a los niños en las minas y a la jornada de catorce horas aunque, eso sí, con un montón de derechos teóricos en su legislación). Es obvio que el actual exceso de mano de obra inmigrante favorece esta concepción económica.
Lo que se entiende menos es la complicidad de la progresía en esta maniobra. Es precisamente la izquierda, con sus nuevos dogmas como la Alianza de Civilizaciones y la multiculturalidad, la que más está fomentando el papanatismo y la falta de respuesta ante la invasión inmigrante.
Los sindicatos, convertidos en meras estructuras parasitarias del erario, son una simple burocracia paralela cuya misión, en lugar de defender los derechos de los trabajadores, consiste en utilizar a éstos como peones en las diversas campañas partidistas.
En el tabú de la inmigración, ambas corrientes están de acuerdo. Cualquiera que se atreva a poner sobre el tapete este problema es automáticamente descalificado como interlocutor y anatemizado como xenófobo o racista.
Ante la gravedad de la situación actual, es hora de romper los tabúes y proclamar a los cuatro vientos que no es que haya cuatro millones de parados. Es que sobran cuatro millones de inmigrantes. Y unos cuantos miles de aprovechados y parásitos que viven como sultanes a costa de nuestros impuestos. O como reyes.

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