martes, 14 de julio de 2009
Federico y la derecha social
Federico y la derecha social
¿Federico? Jiménez Losantos, por supuesto. Y es que, incluso en su actual laberinto, sigue siendo signo de contradicción en unos tiempos en los que lo políticamente correcto y lo uniforme se impone. Pues bien, a nuestro Federico le quedan estrechos tan previsibles márgenes. Es su estilo: para bien, y para mal. Y si a muchos disgusta y enerva, a otros, sin que Federico sea santo de nuestra devoción, nos divierte e interpela.
No sabemos, todavía, dónde recalará Federico y su equipo en el otoño próximo. No parece que tenga muchas opciones. Pero, ya siga en COPE, versión nocturna y reducida, ya lo haga de francotirador desde la emisora Unidad Liberal Radio de Madrid, Federico es necesario. Por varios motivos. Ante todo, por haberse ganado, con persistencia y laboriosidad, una legión de seguidores que lo consideran como su principal referente mediático/político, y que tienen derecho a seguir disfrutándolo. Pero, lo que es más importante, es la derecha social española la que lo necesita a su vez. Todavía.
¡Ojo!, derecha social no es sinónimo de Federico; ni viceversa.
La derecha social es anterior, más amplia, y plural que el propio Federico y su estrecho grupo de profesionales e intelectuales liberales a los que ha cobijado y, en otros casos, formado.
La derecha social española, aunque no guste a tantos, existe: aquí está. Ha ocupado las calles en reiteradas ocasiones; demuestra una notable vitalidad; mantiene diversas modalidades de presencia social; y, por algo será, ¡se le ridiculiza reiteradamente en la mayor parte de medios de comunicación.
En la derecha social encontramos diversas identidades y temperamentos: liberales y conservadores; algunos post-franquistas, antifranquistas de los pocos que realmente lo fueron, y muchos a los que Franco ni les va ni les viene; católicos, agnósticos y ateos; militantes pro-vida e indiferentes en cuestiones morales; españolistas de pro y liberales de mirada económica un tanto estrecha; estudiantes, empresarios, trabajadores y pensionistas; mujeres y hombres; heterosexuales y gays;…
A todos ellos les une algunas ideas y valores comunes: una percepción positiva de la nación española y su historia; ciertas creencias –al menos en origen- enraizadas en los principios cristianos; una vocación militante y de presencia social; un inconformismo cultural y vital; cierto desapego del Estado y un particular sentido de la responsabilidad individual y social.
Plural, muy plural. Desconcertadamente plural. Así las cosas, difícilmente podía asimilarse sin más al Partido Popular; pues le es anterior. Con todo, una buena parte le ha votado –a su pesar- y lo seguirá haciendo. Otra porción, por el contrario, nunca lo ha hecho y espera, en su periferia, la ascendencia del partido de derechas sin complejos que nunca llega. Ciertamente, derecha social y Partido Popular no terminan de encajar...
A lo largo de estas décadas españolas en democracia, tan plural derecha social necesitaba unos cauces organizativos, un corpus ideológico, una estrategia, un liderazgo; pues, en caso contrario, estaría abocada a la extinción. Y todo ello se lo proporcionó Federico. El cauce: La mañana de la COPE, Libertad Digital, y una difusa red social liberal. Un corpus: el nacional-liberalismo elaborado y plasmado en su Ilustración Liberal. Una estrategia: la movilización social, por medio de numerosas y multitudinarias manifestaciones en defensa de las víctimas del terrorismo y contra la negociación con ETA, la defensa de la vida, la defensa de la unidad española… ¡tirando de un perezoso -o poco decidido- Partido Popular! Un liderazgo: el suyo propio. Y el de Luis del Pino, Francisco José Alcaraz, y algunos otros.
Federico, en todo ello, ha encontrado diversos compañeros de viaje: no pocos periodistas, un puñado de profesores universitarios y comunicadores; heterogéneos colectivos como la Asociación de Víctimas del Terrorismo en su junta anterior, Peones Negros, la Fundación para la Defensa de la Nación Española, determinados grupos pro-vida. Pero, paradójicamente, unos pocos, poquísimos realmente, políticos. Y enemigos: muchos. Y rivales: cada vez más
Decíamos que la derecha social, huérfana de estrictos cauces políticos, se encontró con Federico. Y el matrimonio –dejémoslo en una poliédrica unión de hecho- no resultó del todo mal. Hasta ahora.
Pero, ya se sabe, es con la aparición de dificultades cuando se comprueba la solidez de la unión. Además, a esta derecha social le han salido otros pretendientes que quieren llevarse el gato al agua: políticos (la, en buena medida, genéticamente incompatible UPyD, la post-franquista AES, la errática Ciudadanos-Libertas); transversales (Hazte Oír); mediáticos (Intereconomía); atípicos (la Plataforma de las Clases Medias).
Entonces, ¿la derecha social está en crisis? Efectivamente, es su estado natural; no en vano, esa multiplicidad, en movimiento y reelaboración sin liderazgos establecidos, carece de calco político
Durante bastantes años, en relación a esa derecha social, Federico ha jugado un papel muy importante que difícilmente ningún otro podrá representar en el futuro inmediato. Pero esa unión de intereses está sufriendo el impacto de una crisis que se resume, a muy corto plazo, en un interrogante: ¿qué lista votar en las europeas? Diga lo que diga, haga lo que haga Federico, la derecha social hará, como siempre, lo que le dé la real gana. Vamos, que votará un poco de todo: incluso en blanco. Y el particular matrimonio “derecha social/Federico” acusará tal agonía; aunque no se romperá. Lo que sí puede llegar a hacerlo es el cese de su convivencia. De ahí el grave dilema de Federico… y César Vidal.
Esta derecha social, de la que hablamos, es un tanto individualista, escasamente disciplinada, irregular en sus apariciones públicas, y nada unitaria; según se manifiesta habitualmente. Es deseable, en consecuencia, que las diversas identidades que la integran se doten, progresivamente, de estructuras organizativas que les den voz, haciéndolas valer ante los partidos políticos que pueden representarla: el Popular, básicamente. Y, acaso, coyunturalmente y como medida de protesta, ante UPyD o alguna aparición inesperada a la derecha del Partido Popular.
Por ello, y si quiere tener un futuro, debe consolidar varios movimientos sociales, cuya representatividad política todavía está por dibujar; si bien todo indica que, salvo alguna sorpresa histórica, seguirá siendo el Partido Popular el que lo haga.
Esta derecha social, en permanente ebullición, sigue buscando un rostro, unos cauces permanentes y unos líderes que la representen. A falta de políticos que hagan propios –y sin reservas- sus valores, otros actores vienen cubriendo sus huecos: periodistas, particularmente. De ahí que afirmemos que Federico sea necesario. Y Antonio Jiménez. Y Enrique de Diego. Y Antonio Martín Beaumont, etc.
Federico, Federico: un tipo sin complejos. Genio y figura… Aunque no nos guste demasiado, si no existiera, habría que inventarlo.
Fernando José Vaquero Oroquieta
viernes, 10 de julio de 2009
Al fin...


domingo, 14 de junio de 2009
El Futuro de Federico Jiménez Losantos
El director de LA MAÑANA anunciaba hace unos meses su marcha de la COPE después de once años en la emisora y en ese instante se disparaban los rumores sobre su futuro. Uno de ellos fue el de convertir Radio Marca en una emisora nacional y de carácter generalista, proyecto que finalmente no prosperó. Pese a todo y sin tiempo a la indecisión se decidió la creación de unos estudios de radio en las instalaciones de Libertad Digital TV, desde donde se emitiría el programa a partir de Septiembre en la nueva emisora de radio concedida por la Comunidad de Madrid.
En una entrevista concedida esta semana al programa de Ana Rosa Quintana, Jiménez Losantos dejó claro que el nombre de la emisora no será Libertad Digital Radio y que durante la rueda de prensa se dará a conocer la parrilla de programas. Muchos de los actuales colaboradores acompañarán a Federico en esta nueva etapa entre otros: César Vidal, Pedro J Ramírez y Luís Herrero. Seguro que también muchos de los miles de oyentes que actualmente escuchan la COPE acompañarán a FJL en esta nueva empresa en defensa de la libertad. Buena suerte.
liberalismoonline@gmail.com
miércoles, 15 de abril de 2009
De comunicadores e insultos
En estos tiempos, afortunadamente, la violencia física es rechazable y condenable de modo unánime y perseguida de acuerdo a la Ley. Sin embargo, las personas necesitan descargar su adrenalina hacia aquellos que son o puedan ser sus adversarios en cualquiera de los órdenes de la vida, pues sino moriríamos todos de un ataque de apoplejía. No es que el insulto sea una actitud que se deba fomentar, pero muchas veces se exagera el tema. Los grandes clásicos y los más afamados hombres de letras como Quevedo, Benavente y otros han hecho uso de este recurso para descalificar a sus rivales e incluso eminentes escritores consideran el insulto un arte.
Se afirma que el insulto va en contra del honor, cuando éste es un derecho cuanto menos discutible, por lo menos en su apreciación. Vivimos en una sociedad tan políticamente correcta —y, por tanto, tan hipócrita— que llegará un momento en que si nos encontramos al vecino y le decimos que tiene mala cara, nos ponga una querella porque hemos faltado a su honor o a su imagen. Es una opinión personal, peo creo que no hay tomarse los improperios tan a pecho. A todos nos han insultado en la calle o en el trabajo y no andamos todo el día de tribunales; más fácil es devolvérselos o criticar la actitud del insultador. Y ello, con diferencias, vale también para los medios de comunicación, aun cuando su trascendencia sea mayor que la de una discusión privada.
Otro aspecto a tener en cuenta es el de las distintas varas de medir. Es frecuente que periodistas, presentadores —como uno que es “…mmmmuy bueno…”—, titiriteros y subvencionados por la izquierda despotriquen muy frecuentemente en los numerosos medios que disponen contra todos aquellos que no comulgan con el pensamiento único, Federico incluido. Pero a ésos, en cambio, no se les juzga duramente e incluso se les ríen las gracias cuando ofenden a la Iglesia o a las personas de derechas (“fachas”, en su argot) e incluso a aquellas de izquierdas (“fachas”, también en su argot) que no se pliegan a sus designios.
De Federico se podrá no coincidir con sus formas, lo cual es absolutamente legítimo, pero tiene el valor de decir lo que piensa, por eso le seguimos tantos e iremos a donde él vaya. Sus detractores, más que los presuntos insultos en sí, lo que no soportan es lo que dice y esa fuerza con que se expresa y que llega a millones de personas. Lo que realmente no gusta es que sea un hombre libre e independiente capaz de abrir diariamente los ojos a los españolitos abducidos por el sistema. He ahí la clave del asunto.
Fuerza y Honor.
martes, 14 de abril de 2009
Federico Jimenez Losantos, Cesar Vidal, La Cope y la Iglesia

Recién llegado de vacaciones me encontré un email en el que se me preguntaba por la idea de emprender acciones por el tema de Federico Jiménez Losantos y de su compañero y amigo Cesar Vidal en la Cope. La idea en un principio era la de pedir en los blogs que no se marcase la casilla de la iglesia católica en la declaración de la renta como forma de protesta y de presión.
No tuve tiempo a responder a ese correo debido a que lo perdí entre los muchos que había y debí borrarlo por error mientras averiguaba lo que estaba ocurriendo. De todas formas agradezco a quien me lo envió el que contase con mi opinión y le pido disculpas por no haberle contestado. Hoy que ya he escuchado la versión de Federico y de Cesar Vidal, puedo responder al correo y dar mi opinión sobre lo que se me preguntaba.
Estoy convencido de que hay que emprender movilizaciones por lo sucedido, pues esto tiene un tremendo tufillo a censura, no es nueva la noticia sobre la persecución que han sufrido estos dos comunicadores en los últimos años y como consecuencia la Cope ha sufrido en sus carnes esos ataques. Pero lo que sí es nuevo es ver como la Cope “cede en parte” a estas peticiones que en este caso está claro que no vienen de la izquierda ni del gobierno, por lo que pongo la mano en el fuego al afirmar que la “petición” de callar a Federico tiene necesariamente que partir del PP de Mariano, al que no le gusta mucho que además de denunciar las tropelías del gobierno se denuncien también sus trapitos sucios.
Respecto a los detalles de lo que pasa no os los voy a contar yo, creo que es mejor que escuchéis al propio afectado relatándonos lo que sucede en el audio de arriba, además recomiendo escuchar otras opiniones que se dieron más tarde en la Tertulia y que me parecen de lo más acertadas, sobre todo la del director de El Mundo.
Por último me posicionaré en referencia al boicot a la iglesia, aunque Federico ya ha dejado claro lo que opina sobre esta iniciativa.
Creo que esa idea no es buena, ya que hacer pagar las consecuencias a las muchísimas familias que lo están pasando muy mal y que gracias a la labor de la iglesia sobreviven no sería de recibo.
Lo ideal es esperar un poco para ver lo que sucede y como actúa finalmente la cadena, si el resultado no es el que todos deseamos y esperamos, la mejor manera de hacer pagar a la cadena la traición a sus oyentes seria mediante el derecho a no escucharla ni un día mas, de criticarla en nuestros blogs, de hacer un banner pera dejarla en el lugar que se merece por ceder a las presiones y todas las iniciativas que se nos ocurran. Tener por seguro que la Cope se nutre de la audiencia, sin ella no hay cadena.
En este blog estamos y siempre estaremos por la Libertad de Expresión, además de procesar un profundo respeto a Federico Jiménez Losantos y Cesar Vidal.

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